22 sept. 2017

Te buscaré entre las piedras, hasta que pase el temblor

El 19 de septiembre un sismo de 7.1 aproximadamente destruyó la ciudad de México. Hay al menos 150 muertos, así que de todo, la gente se consuela diciendo "fue peor el del 85". Yo en ese entonces aún no nacía y realmente, crecí como muchos escuchando las historias de quienes vivieron ese horrible día y jamás pensé que a mi me tocaría vivirlo también. Creo que después del 85 muchos extrañamente creímos que un desastre así JAMÁS volvería a ocurrir porque simplemente NO. Una desgracia de ese tamaño no puede pasar dos veces, verdad? Y en cierta forma, con las redes sociales a nuestra disposición, los mexicanos hemos mandado información de lugares donde urge ayuda, de gente entre escombros, de materiales faltantes, de estafas de gente que se aprovecha para tener mucho cuidado y que los víveres lleguen bien y seguros, hemos compartido buenas noticias que nos dan fuerza a seguir, consejos, ánimo, ubicaciones, avisos de posibles derrumbes en zonas afectadas y eso ha hecho una gran diferencia.
Aún así, el durante fue el infierno. Al vivir en la Colonia del Valle estaba en uno de los corazones de la ciudad de México, es de esas colonias icónicas de esta capital donde vez a todo tipo de mexicanos: mamás, entrepeneurs, millenials super tecno, hipsters, chairos, chicos TEC, chicos UNAM, jóvenes, viejos, feministas, machistas, güeros, morenos, asiáticos, amantes del fitness, de la alta cocina internacional o nacional, artesanos, artistas, filósofos, empresarios, Frida Kahlo lovers y Andy Warhol lovers, en fin, y de repente, a todos esos grupos que parecieran evitar mezclarse como agua y aceite en un mismo contenedor, de repente los viste asustados, desconcertados, temblando, abrazando familia, amigos, vecinos...Todos estábamos fuera de esos edificios que gritan "soy un edifico defeño" (ahora cdmx) totalmente impactados y con miedo a entrar de nueva cuenta en caso de réplica o de que hubieran quedado sentidos y con posibilidad de partirse más. A cuadras de mi un edificio se cayó y tan solo pensé "yo juraba que el nuestro quedaba así, yo pensé que se me venía encima y no salía". Fueron los 36 segundos más largos y angustiantes de mi vida.
Algunos salieron en bata, pantuflas, todos con rostros desencajados, manos temblando,
"Mamá...Mamá..." mandé en un mensaje de voz. Se escucha mi respiración agitada, mi voz entrecortada por la sobrecarga de adrenalina mientras mis ojos se abrían al notar los cristales rotos en la banqueta de edificios vecinos "Mamá estamos bien...logramos salir...estamos bien, estamos bien....ya pasó" pero no sé lo que decía ni lo que intentaba decir. Vi la fachada de mi edificio destrozada (ahora sabemos que todo fue superficial, no estructural) y aún sentía las piernas temblando al sentir que tropezaba mientras bajaba las escaleras, totalmente a oscuras, veía las paredes moverse, polvo cayendo, y escuchaba cosas tronar "se va a caer, se va a caer" era lo que pensaba mientras luchaba por no caerme yo. No vi la vida pasar frente a mis ojos, pero pensé que ahí se me terminaba.
Tal vez diez o quince minutos después una vecina de otro edificio y amiga mía desde los seis años llego a mi calle,vive en la otra cuadra . La vi, nos abrazamos fuerte. Su rostro estaba sin color, el corazón acelerado. Me contó como entre un vecino y ella bajaron de las escaleras tomados de la mano, el grito desesperado del vecino porque no podían abrir la puerta de entrada, el alivio que sintieron al salir del edificio... yo creo que todos pensamos que ese era nuestro último día. Después, claro, fue sentirnos afortunados de que no fuimos parte de la cifra de cuerpos, pero de momento, el impacto, el asombro al saber que sí hubo derrumbes--a muchos ya nos habían tocado temblores, unos más fuertes que otros, alertas sísmicas a media noche o a las siete de la mañana, pero nada comparado con el 19 de septiembre del 85 o de hace unos días. El asombro de irnos enterando de daños, de comenzar a reconocer la magnitud del asunto, pues afortunadamente en nuestra cuadra ningún edificio se cayó y no sabíamos que tanto era miedo generado por lo fuerte que creíamos que se sintió y que tanto era un miedo genuino porque el sismo fue tan fuerte como creímos sentirlo ¿me explico?
Le dije a mi mamá que nos íbamos con nuestros abuelos al estado de México "no es por exagerar mamá, ni por pánico, pero es que se cayó la fachada, no creo que sea seguro dormir aquí esta noche ni en la ciudad en general" nos pidió que sacaramos el efectivo que teníamos ahí para emergencia y su alhajero, dijo algo de papeles (Escrituras, supongo) Con el miedo, mi hermano y yo subimos temblando, siete pisos que acaban de ser testigos del pavor, vimos puertas abiertas de otros depas, de vecinos que salieron despavoridos. Notamos los escalones partidos "No mames" fue lo único que atiné pensar. Nuestra puerta quedó abierta, vimos el piso de la cocina con escombro,  no creíamos que así estaba cuando unos segundos antes estaba limpia y como si nada, vimos en el piso una escalera de cocina que se cayó y quedó a mitad del cuarto, unas llaves que con el miedo dejamos tiradas a medio pasillo, los cajones de los muebles abiertos, el comedor en el que estaba sentada haciendo tarea con escombros del techo, las plantas de adorno el piso, las paredes de los cuartos --esas eran de tablaroca--partidas. ¿Es neta que así quedó? Cómo, cuándo... en qué momento fue tan fuerte. Cerramos los cajones, lo que se cayó lo dejamos ahí, en caso de replica que no cayera nuevamente, del librero de mi hermano se cayeron cosas y se rompieron pero que nos importaba eso, agarramos una maleta con el corazón acelerado y metimos ropa, pilas para el celular y las computadoras tan rápido como podíamos, con sudor en la frente de los nervios, yo pedía que no hubiera replica mientras sacábamos lo urgente. No me acordaba de nada, no podía pensar en nada. Vi mi cuarto, con tristeza lo deje y deje mis cosas. Solo tomé un peluche que quiero mucho, pensando que el cuerpo iba a necesitar algo para cubrirse pero el alma también mientras estuviera lejos de mi casa. Ese peluche lo abracé toda la noche como cuando tenía seis años. Sacamos el dinero, no encontraba el bendito alhajero que se me antojaba dejar ahí, pues cada segundo de incertidumbre se me hacía eterno. Unas botellas de agua, cepillo de dientes y las medicinas que nos tenemos que tomar, revisamos que el gas no estuviera prendido, ya no tocamos nada y salimos, como buenos mexicanos que somos, en chinga.
"Si había otra cosa de valor no la pude sacar, es que no quería quedarme adentro más de lo necesario"  le explique a mi mamá, que ya entonces se enteraba que Gabriel Mancera y Amores tenía derrumbes. "No pasa nada, váyanse con sus abuelos". Poco a poco más vecinos se animaron a entrar, todos para hacer maletas e irse. Sólo unos viejitos que ya están solos decidieron quedarse. Ellos sonrientes, intentando calmar a los jóvenes "No se preocupen, en el ochenta y cinco este aguanto y lo que se fregó lo reforzamos." "Ahorita de momento nos vamos, y luego hay que ponernos de acuerdo para que un ingeniero especializado revise esto." decía la administradora, pálida, agarrando a su mama y su hija junto con una maleta. Un chico, que tiene una casa de esas que lograron sobrevivir al boom de edificios y vecino nuestro dijo "Mi casita, yo pensé que el edificio de junto la aplastaba y dije no... ahí quedó" queriendo sonreír, pero con evidente miedo en la cara y también con cierto alivio de no haber perdido su hogar. "dejé todo adentro, no traigo celular" pero como quiera, no había señal.
Después fue caminar por la ciudad. Ver columnas vencidas, calles rotas, coladeras partidas ¿Qué había pasado? ¿Es neta que la ciudad está así? Llegó la señal, al fin pude hablarle a mis abuelos "¿Nos podemos ir a su casa?", hablar con mis amigos más cercanos, enterarme del terror que vivió mi universidad y sentirme afortunada de haber ido ese día porque me sentía mal desde el anterior. Una amiga: "¡Una primaria se cayó!" Ella trabaja en frente de la Rebsamen, "ay gente ahí tratando de mover escombros, tratando de sacar a los niños". Fue un día largo, pero dentro de todo darnos cuenta de la suerte que teníamos que para nosotros no era mas que el susto. Primero el instinto de ponernos a salvo, luego sentir impotencia, luego hasta culpa  ¿por que no puedo mover esas piedras y sacar a alguien?  Luego llegar con la familia, yo tengo el mal habito de comportarme con ligereza aunque pase algo terrible y sentir, "bueno pero yo no estoy mal", hacer bromas para aliviar a la gente, sonreír, portarme como si nada, cuando en realidad por dentro quieres llorar y sacarlo. No lloro porque me siento tonta, lo cual en mi opinión es una tremenda idiotez --lo mismo hice cuando un metrobus atropelló a mi hermano--pero es un muy mal hábito. Mi abuelita nos abrazó a mi y a mi hermano, con lagrimas en los ojos y yo "no pasó nada, nada mas fue el susto". Luego llegó mi tío, que trabaja en la condesa. Un hombre de 50 años, de 1.90, abrazando a su mamá como niño después del horror que le tocó ver. Compañeros de trabajo se cayeron por las escaleras, el edificio de junto se desplomó, el intentó mover piedras pero pesadísimas, en ese momento todavía no estaba organizado el rescate, obviamente, habían pasado minutos.
En esos segundos todos nos volvimos animales. "Está temblando horrible, está temblando horrible...rápido, ya, vámonos. Las llaves, ¿cuál es? ¿cuál es? Abre, ¡rápido! Se va a caer, corre, vámonos..." Minutos antes, leía teoría literaria para una tesis que intento escribir, en el momento de salir del edificio, no pensé ni en felicidades ni arrepentimientos, amores ni desamores, ni versos de los miles de poemas que he estudiado y me han conmovido, no pensé en la llamada que no hice, ni en mi madre, ni en mi padre. Sólo pensé en seguir viva. Sentí mi cuerpo luchando por mantener el control de sus piernas, agarrándose con cautela de donde podía para no tropezar, controlando cada pasó no por inteligente, sino porque el instinto me decía que si daba uno en falso si no me moría aplastada me moría por correr y desnucarme. Sólo agarré a mi hermano del brazo, intentando iluminar con mi celular la escalera, pensando en nada. En salir. En salir.
Fue una noche horrible, creía que temblaba por cualquier cosa. En la noche llorar y sentir culpa por llorar y no ayudar. Después encontrar que era estrés post-traumático y saber que llorar era necesario, bueno...me sentí mejor. Luego enterarme de que amigos perdieron familia, de que amigos sí perdieron casa y la impotencia de estar lejos y no poder ayudar, de no poder ofrecerles un cuarto a donde quedarse pero luego darme cuenta que ni yo tenía donde, esperar un aviso de si era posible volver o no al edificio --también miedo de perder el patrimonio de la familia. Ayer nos avisaron que hacen falta reparaciones pero sí podremos volver. Han sido tres días eternos. Dolor de cuerpo, nauseas, las rodillas las sentía como que se me quebraban, portarme fuerte en el día, llorar en la noche, donar a la cruz roja que era toda la ayuda que en ese momento podía dar y repartir información a quienes estaban en las brigadas.
La pesadilla no acaba pero poco a poco pasa. El edifico lo están arreglando en estos momentos, esperamos volver el lunes o martes. Hoy es viernes.
No pensé escribir esto nunca, ojalá no vuelva a hacerlo, no sé porque lo hice, tal vez tenía que sacarlo. Se me está quitando el dolor del cuerpo. Ya quiero que se me quite el del alma.

13 jun. 2017

the aesthetic of studying literature and the meaning of life.

I should be writing about romanticism, but I am too happy. i keep thinking, and thinking and some days and some times I feel I have discovered the meaning of life. Weird, i know.

I’m in China reading about romantic poets trying to connect my ideas to explain why poems like ‘La Belle Dame Sans Merci’ has not only folkloric roots —man, did I fell in love with folklore (it sound like Folk Lore in my head after so many readings) this semester— but how it is part of a series of poems about (hu)man’s incapacity to understand its surroundings, and how Keats knew we are in fact but delusional in our attempts to become something near to Gods. Sure, I do believe we will find the secret to time travel (we are already on the way to that!) if we don’t kill ourselves first because of some stupid war our or lack of interest in ecology--but even if we are able to do that, there will always be many secrets we won’t be able to understand. Ok, now that that digression is over:

I was thinking that without some trouble life would be so boring. My trouble now —and what has been from the past weeks —is finishing that essay. Actually, my trouble the past four years has been getting my degree. Don’t get me wrong, i am a good student and I really like what I study. Every semester I have been fascinated by how men have thought over the centuries, and also how similar we can be to a medieval mind and maybe how distant to a 20th century modern poet (Yes, Eliot, I’m talking about you and your hate for Hamlet)… but of course, some days I question what the hell or why the hell do I do what I do, that is, reading endless lists of books and criticism, then trying to find a pattern or something there and then write about it. It’s tough. Yes, studying literature is not as easy as you might think.

On the other hand, from time to time I take pictures of my books and the coffeeshops I attend--of course I do. I post them on facebook or tumblr, rarely on instagram. I see many people doing the same on my feedback. Very interesting titles: mythology, languages, Camus, Dostoievsky, books about flowers or more obscure subjects. I also wonder how many of those books are actually read or finished reading. Aesthetically, being a literature student is great. One of my friends told me “what a happy life, i wish i could do that: just read and be at nice coffeeshops daily” I tought I was living the dream, somehow. But you know, if you have to spend endless hours at the library without seeing the sun, in a very uncomfortable position —yes, sitting is also exhausting!— and also, reading and reading and reading just aiming to finish your book on time to later read another one who also has a close deadline and later read even more to write about what you just read, well, it is not so romantic then. It is work.

Later, at a nice conversation with someone, those hours of work can come in handy. “Oh you know so much!” some people will tell you impressed (By the way, I was told that by a doctor! yes! some one who saves lives, I mean, common, sure knowing about archetypes is cool but saving someone from dying is much more and forever cooler?, anyway…). and you might be able to be the heart of the party and get attention from people who wants to chat with you —it depends on the circumstance, the people and the type of party, of course — and you will feel like ‘wow, i’m so smart! i impressed them! hey, i think he likes me!” but then, after a weekend of fun and maybe being liked by a cute guy (I’m vain, you know) you will go back to your hours of solitude with an even cuter guy (yeah, john keats). sadly he might be dead, and he is from two centuries ago, lol. But you know, you will spend three or four weeks struggling with some topic your friends couldn’t care less about (fairytales, ehem, ehem). So at the end, it is something that matter, that truly matter, just to you! AND THAT IS FINE.

When I was younger I had the ‘what’s the point’ crisis. What is the point of reading about victorians, what is the point of writing this thing about Plato, what is the point of knowing how to read latin texts about a religion no one likes anymore, what, what, what … I am not curing cancer, I am not saving the environment, I ain’t helping people in Africa to get water. I mean, it can be overwhelming. So many brilliant minds and you, well, you read about fairytales. But then again IT IS PERFECTLY FINE. The final answer to all the prerogatives of an identity crisis is that if it matters to you, if it has meaning to you then it is perfectly ok to focus on those minor details of life. But my favorite part of this answer is not so much the WHAT but they WHY.

Why is it fine? Well, because life is made of so many little things embroidered together. Life is what happened in Roman wars B.C. and it is also those fossils found in the Caribbean that can lead to new answers of how we ended up where we ended up. Life is about the particles and chemics that can make sustainable energy but it is also the story of that man who wrote moving poems about the revolution in the light of a candle, life is understanding the physics of movement to improve people's life by creating prosthetics, but life is also the beauty of a perfect salchow performed by a figure skater, and life is also about what you are doing now: are you writing for a magazine telling your opinion about a movie? “who really cares about what i’ve gotta say” you might think. Well, for sure someone does, but also, criticism is a way to improve what is being criticize: if someone hadn't say “hey! why are women superheros always sexualized or just included as an eye candy for men” we wouldn’t have encouraging heroines who tell girls they are just as a strong as any other man, and to change a girl's life is to change the world entire. you never know the impact of your actions. If you write a poem, or draw a beautiful picture, or create a universe of beauty and fantasy you might not save someone from cancer —maybe not even the doctors will —but have you think that you can bring happiness to that person? that your poem might make her or him feel less alone, or that maybe the characters of your universe can feel close to them, and make them feel life is pretty despite being short? What about their families, people taking care of them and knowing they might be gone soon? Maybe through a song you write their child loved they will be able to remember the good times they have and to an extent, to be close to him or her after they leave this world. So maybe arts and humanities do not ‘save’ people in the sense we think when we talk about doctors or scientists, but they accompany us in the difficult path life is, and arts remind us life is terrible but also beautiful and certainly, fun to discover.

Do you know how happy I am to read about the witches in Russia and compare them to witches in Mexico? Maybe no one cares but I care, and that is more than enough.

So you too, whatever you care about, it is fine. It might make you struggle, but without some struggle life would be so, so boring

Eventually we all will leave this place, so in the short time we are given, better enjoy it, even if we think it does not matter or it is purposeless. Chances are it is not. I personally don’t think there’s a purposeless thing in life. Making candles to decorate a cake and bringing happiness to someone, learning a language to translate something so other people can enjoy it or know or even be saved, teaching about how humanity used to think eight centuries ago so we can better understand our here and now, making make up videos so a girl can feel pretty and more confident in her first date, writing a book so people can feel happy in the middle of the night in a country far away from home instead of alone and lost, owning a store that sell things just because they are pretty, because that too brings a smile to someone… yes, everything matters. Curing cancer or cooking a warm meal, no one is more or less important by what they do.

So the meaning of life is whatever you want it to be. I guess it is also helping others, directly or indirectly. And it is also about finding our own struggle to make it more exciting.



now, I guess I should go back to my ‘fairy tales and romanticism’ research. And hope to finish it on time.